La propiedad de los presos



En un reciente coloquio, el italiano Massimo Pavarini, criminólogo mundialmente famoso y profesor de la Universidad de Bologna en Italia, se hizo una sencilla pregunta: ¿Por qué existen hoy más presos en todas las cárceles del mundo que hace 20 años? En la actualidad, el promedio de personas recluidas en la cárceles-exceptuando los presos políticos- es de 150 por cada 100000 habitantes. Esta cifra, construida a base de la información proporcionada por los Estados del mundo, lo cual no deja de ser sumamente desconfiable, supera en casi un 125% a la cifra de los años 90. Las razones según Pavarini: el fracaso del Estado de Bienestar y la guerra contra el terror.


Dejando de lado la segunda razón, ya que es evidente que la guerra contra el terrorismo ha cobrado libertades tanto de siniestros delincuentes como de todo aquel que levante alguna sospecha, es la primera razón la que llama la atención. Curiosamente, aquella política conocida como el Estado de Bienestar, en donde el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales, ya sea como seguridad social, bonos o salud pública a ciertos sectores de la población, y los financia a través de impuestos directos ha creado efectos negativos en la criminalidad. Resulta que, principalmente en Europa donde los impuestos son especialmente altos, bordeando casi un cincuenta por ciento, las futuras juventudes trabajadoras de clase baja no encuentran un incentivo que les motive a laborar y obtener su propia riqueza.

Saben que el momento que lleguen a ser una incipiente clase media los impuestos los van a devorar. A esto se suman los beneficios de un Estado benefactor. Salud pública, seguro de desempleo y otros servicios proporcionados a toda la población. Esto implica que aquellos pobres encuentren vías alternativas para subsistir, vías que no son lícitas y por lo tanto no se encuentran bajo la lupa y la regulación estatal, el delito e incluso la mafia. Son muchachos jóvenes quienes llenan las cárceles europeas. Son los pobres a quienes no se los deja superarse. El profesor Pavarini, identifica que el mayor problema no es la desviación social hacia la criminalidad, sino las políticas estatales que no fomentan la creación de riqueza ni protegen la propiedad privada. Sólo cuando alguien es dueño de algo sabe lo doloroso e injusto que es perderlo.

Así, únicamente quien tiene una casa o un carro y lo ha conseguido a base de esfuerzo y trabajo es capaz de respetar la propiedad de los otros. Es la naturaleza del hombre, la ética de su libertad. Los Estados, incapaces de concebir el trabajo humano, mediante impuestos atentan contra la propiedad privada de los seres humanos, usan el monopolio de la fuerza para extraer lo legitímame ganado por los desventajados ciudadanos.

Estos desencantados son los que se convierten en criminales. Son ellos quienes no quieren formar parte de una clase media que cada vez de debilita más.

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