¿Desde cuándo se aplaude el aumento de la carga tributaria en el Ecuador?


Con mucha pena leí las declaraciones de un ex Ministro de Finanzas del Ecuador, respetado economista y de tendencia diferente a la keynesiana del gobierno de Correa, cuando al momento de criticar la implementación de los nuevos impuestos verdes, al mismo tiempo reconoció el “mérito” del actual Director del Servicio de Rentas Internas, en haber aumentado la carga tributaria de los ecuatorianos. El experto reconocía la gran labor del SRI en ir incrementando paulatinamente la carga de tributos, que, en su opinión, sigue siendo menor frente a los estándares de países desarrollados.


Lo curioso de esta visión, que la he escuchado repetidas veces por expertos de distintas tendencias, es que es se ha vuelto algo perfectamente normal y correcto incrementar la carga tributaria de los países, especialmente de los sub desarrollados, señalando a esta medida como un camino para el desarrollo de una nación. La justificación que nos muestran es siempre la de los países europeos como Suecia o incluso la del actual Estados Unidos en donde la carga tributaria es mayor al 40%. Sobre esto, recomiendo leer el artículo de Johan Norberg en el cual se explican las razones que permiten a dichas economías mantener, aunque a un costo terrible, cargas tributarias altísimas (http://tinyurl.com/25syavf).



Más allá de aquellas justificaciones de cajón, ¿desde cuando se aplaude el aumento de la carga tributaria en el Ecuador? ¿Cómo llegamos a pensar que más dinero para el Estado y menos para los ciudadanos es bueno y deseable? Es impensable que ciudadanos libres piensen que unos dólares menos en sus bolsillos vayan a ser mejor “invertidos” por el Estado en proyectos y obras. Esto es imposible que suceda, y peor sin una clara información del destino de aquellos fondos estatales.



Nadie, sino cada individuo, sabe en que es mejor invertir el dinero que lo ganó trabajando. Probablemente, y como de hecho sucede, algunos prefieran algo irracional como un nuevo televisor de pantalla plana a una mejor habitación, pero solo ellos tienen el derecho de decidirlo! No pensemos que más impuestos son mejores para una nación y no creamos que un Estado puede aumentarlos cuando se le antoje!



Los impuestos tienen que ser vistos como los ingresos mínimos necesarios para que una estructura estatal pequeña se mueva y desempeñe sus funciones. No para que se permitan a un Estado convertirse un gigantesco empresario que cierre el terreno a la empresa privada. No para que den impulso a que el Estado se convierta en el primer empleador de un país, con altos sueltos en burocracia.



El aumento de la carga tributaria nunca deberá ser algo deseable en un país. Solo pensemos en esto, que pasaría si le pedimos a un amigo que nos compre un chocolate de USD 2 con nuestro billete de USD 10, y al pedirle el vuelto, su respuesta sea que los gastó en algo productivo ya que lo más lo más probable es que nosotros lo hubiésemos usado mal.

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