Simbolismos políticos

La política, así como el deporte o la cultura, tiene sus propios símbolos y rituales. Ya sea en Wimbledon, el célebre y centenario torneo de tenis donde es obligatorio que los jugadores vistan de blanco, muestra de la solemnidad y carácter tradicional que reviste a éste deporte en el país inglés, en los acontecimientos políticos se encuentran también místicas y lógicas. Los mensajes que se comunican son diversos y muchas veces imperceptibles para el gran público, pero nunca para quienes los elaboran y los ejecutan. Quien los planea sabe exactamente qué efectos quiere transmitir a los espectadores, ya sea de manera consciente o inconsciente.

Por ejemplo, cuando Adolf Hitler organizaba los eventos del partido nazi, estos eran acontecimientos sensacionales, ejecutados de manera realmente impecable. El Fuhrer quería transmitir la grandiosidad de su régimen y su figura como líder indiscutible del proceso nacionalsocialista alemán. Junto con Albert Speer, uno de sus más cercanos colaboradores en la planificación de la “nueva” Berlín, la gran capital del mundo concebida por Hitler que no se llegó a realizar, se organizaban eventos del partido que albergaban a miles de personas, en lugares especialmente construidos para llevarlos a cabo. El juego de luces que se proyectaba y se cruzaba en el firmamento era tan imponente que los asistentes tenían la sensación de encontrarse bajo un una gran cúpula resplandeciente. Algo nunca antes visto hasta ese momento.

En la reciente posesión del Presidente Rafael Correa se dieron muchos simbolismos y se implementaron rituales nunca antes vistos en la historia ecuatoriana. Más allá de que, contrario a lo se pensaría, la revolución ciudadana no es de pelos largos y camisetas del Che, sino de elegantes trajes y alfombras rojas, es interesante descifrar que mensajes quiso mandar el régimen a los televidentes, consciente e inconscientemente. Entre algunos de ellos, podemos mencionar el inicio que tuvo la posesión presidencial presentando un vídeo turístico del país.  Asimismo, la interpretación solamente del himno nacional en la voz de la cantante Paulina Aguirre sin música que la acompañe. Sin embargo, lo más impactante fue la entrega de la banda presidencial por parte de la hermosa niña con síndrome de Down, María José. Ella recorrió el escenario vestida de blanco y acompañada por la música de los Niños Cantores del Pueblo hasta llegar a lo alto del pleno legislativo, donde entregó la banda. Fue imposible no conmoverse ante aquella escena. Y un último detalle, Correa no firmó el primer decreto presidencial con un esfero marca Bic como en el 2007, sino con una elegante pluma estilográfica. Se trató de un evento cargado de símbolos novedosos. ¿Qué mensajes nos quisieron transmitir?

© Artículo publicado en el Diario el Heraldo (28-05-2013)

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