¿Liberalismo en Ecuador?




El discurso oficial se ha encargado de pintarnos un relato que, aparentemente simple, tiene una contundencia insospechada: todo lo pasado fue peor y todo lo actual es mejor.


Como elementos de esa parte vieja, dañada y corrompida, se ha nombrado miles de veces al neoliberalismo, a las políticas liberales pasadas y a los políticos que, en teoría, han defendido esos planteamientos.El relato oficial es una falacia. Ha generado grandes réditos en el campo electoral pero no deja de ser una mentira. Y lo que es peor, se lo ha vendido con gran audacia y mercadotecnia al imaginativo colectivo ecuatoriano. 

Consiguiendo, inclusive, que los pocos liberales ecuatorianos que generan o generaban algo de opinión pública se escondan detrás de los arbustos avergonzados por pensar así. Lo falaz en el relato oficial se comprueba al verificar las falsas premisas que lo constituyen.

Primero, lo que el gobierno ha tachado como neoliberal no tiene ninguna relación con la verdadera doctrina liberal. Ninguna. Segundo, los políticos o gobiernos pasados a los cuales el discurso oficial ha tachado de neoliberales, no fueron en realidad liberales. Conozco a los pocos políticos que están realmente actualizados en la economía y filosofía de esta corriente de pensamiento.

Lo que ha pasado en el Ecuador es que nunca han existido políticas verdaderamente liberales. Aquí lo único que hemos tenido es un mercantilismo tropical, antes de derecha y hoy de izquierda. Poquísimas acciones aisladas o políticas podrían considerarse como liberales, pero el escenario general ha sido otro, muy sombrío. Como un buen amigo me contaba alguna vez, en el país se ha pensado que beneficiar a un grupo de empresarios es ser liberal. Nada más alejado de la verdad. Asimismo, se ha pensado que acatar lo sugerido por la CEPAL o por otros organismos internacionales es seguir los ideales liberales. Si en el Ecuador se hubieran aplicado políticas de carácter liberal no seguiríamos en vías de desarrollo. Probablemente estaríamos como Estonia o República Checa (EEUU hace tiempo dejó de ser un ejemplo de país libre) y no entre los países con menos inversión privada y tan poco competitivos en la economía mundial.
La doctrina liberal (la verdadera) es muy nueva.  Ha evolucionado de manera increíble en las últimas décadas y se ha nutrido del pensamiento de F.A. Hayek, Mises, Nozick, Buchanan o Friedman, entre otros. No defiende, como se ha pensado, a una clase específica sino que busca soluciones para que todos los individuos tengan oportunidad de desarrollarse. Es más, es la única que tiene recetas concretas para sacar de la pobreza a las personas ya que entiende el funcionamiento del mercado y la libre competencia de bienes y servicios. Procura la libertad de todos, desde el pequeño emprendedor que inicia un negocio hasta el millonario que controla varios. Y, lo más importante: desprecia y condena la asociación de los empresarios con los políticos para obtener favores frente a sus competidores. Eso es mercantilismo, no liberalismo.

©Artículo publicado en el Diario el Heraldo. (23-07-2013)

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