#Yasuní

La decisión presidencial de explotar el bloque ITT del Parque Nacional Yasuní ha sido polémica. Ha enfrentado a quienes defienden la integridad del bloque y a quienes defienden (o están obligados a defender) su explotación con el fin de superar la pobreza en el Ecuador. 

Les confieso que lejos de ser ambientalista o ecologista soy un ferviente defensor del derecho a la propiedad privada. Es más, considero que una justa solución al dilema sobre la explotación o la conservación se daría si las personas que habitan un determinado territorio fueran dueñas también de los recursos subterráneos de sus tierras, es decir, fueran dueñas del petróleo. 

Así, ellas decidirían si explotan los recursos o no lo hacen, como sucede en el estado de Texas, Estados Unidos. Esto claro, es mucho más polémico porque rompe ese tabú conceptual de que el Estado tiene que ser el dueño de todo, incluso de la totalidad de los recursos naturales. Sin embargo, hasta que esto se encuentre en el debate nacional, en la discusión sobre el ITT debemos tener algunos planteamientos muy claros:

1. El Parque Nacional Yasuní hace tiempo perdió su virginidad. Es equivocado pensar que con la decisión presidencial se va a destruir el parque. El parque ya está bastante lesionado. Desde hace algunos años se licitaron campos petroleros y el trazado actual contempla a los bloques 14, 16, 17 y 31. El ITT era el bloque que faltaba y que todavía no había sido tocado. Con el decreto presidencial que a muchos les ha dado rabia y otros pena se dio la estocada final al parque.

2. Explotar el ITT es una muestra clara del fracaso en lo económico de este gobierno. No me malinterpreten, el gobierno ha sido exitoso en muchos aspectos, en el político por ejemplo (estabilidad y alta popularidad). Pero el aspecto económico no se diferencia de las dictaduras petroleras de los años 70. Es un modelo que no ha privilegiado el despegue de la inversión privada, extranjera o nacional, y que se mueve gracias al gasto público. Explotar el ITT es alimentar con petrodólares a un ogro que se muere de hambre. Esos 18.000 millones de dólares que contiene el ITT bien podrían recibirse en cuotitas anuales, como se ha mencionado, o podrían ser pre vendidos a los chinos. Eso es lo que más me asusta: que efectivamente se pre venda buena parte de ese petróleo y que el gobierno tenga recursos de sobra para continuar la fiesta del gasto. No sólo se lesionará un territorio tan biodiverso sino que, con esto, nunca les interesará desarrollar la inversión privada.

3. Por último, esta decisión tiene que sortear dos obstáculos constitucionales: la prohibición de actividad extractiva de recursos no renovables en áreas protegidas y en zonas declaradas como intangibles (Art. 407 Constitución); y, la tajante prohibición de realizar actividades extractivas en territorios de los pueblos en aislamiento voluntario (Art. 57 penúltimo inciso). En el ITT vive una parte de los pueblos taromenane, no contactados.


©Artículo publicado en el Diario El Heraldo. (20-08-2013)

Comentarios

  1. Excelente punto de vista. Felicitaciones. att. Rogelio Cantoral, México.

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