Habrá reelección presidencial

El libreto está dicho. La franquicia latinoamericana del socialismo del siglo XXI tiene que cumplirse. La reelección indefinida es el último paso en la consolidación total del poder. Pasó en Venezuela, en Bolivia y acaba de pasar en Nicaragua. Ecuador sigue, les aseguro.

Además, la reelección presidencial indefinida en el Ecuador no tiene obstáculos. Se la puede hacer con una votación en la Asamblea Nacional (que hoy se controla) y sin necesidad de una consulta popular.

Si Correa no cambia la Constitución no podrá reelegirse el 2017 o, lo que muchos han especulado, dejar el poder en el 2017 y volver con fuerza el 2022. Algo como lo que hizo Bachelet en Chile y que lo intentó Lula da Silva luego del primer periodo de Dilma.

El Art. 114 de la Constitución no permite la reelección al mismo cargo dos veces. Es decir que si Correa no la modifica no podrá, nunca más, volver a la presidencia ni presentarse como candidato presidencial. El artículo dice lo siguiente: “Las autoridades de elección popular podrán reelegirse por una sola vez, consecutiva o no, para el mismo cargo.”

La reelección consecutiva se cumplió el 2013. Allí se acabó la pista. Correa podría ser candidato a asambleísta (y controlar todavía el poder siendo presidente de la Asamblea) o candidato a alcalde de Guayaquil o de Quito, pero a presidente no.

Créanme, no creo que luego del 2017 el retiro al claustro académico sea una opción. Si llegara a dejar el poder sin un leal sucesor o, peor aún, con un presidente contrario, deberá enfrentar posibles consecuencias legales y políticas de su gobierno (que a todo presidente le tocan). Y lo tendrá que hacer sin una infraestructura como la que tiene hoy. A eso se sumará una Alianza País seguramente desgastada. Habrá menos gente leal dispuesta a jugarse todo por él.

Por eso, no creo que la película acabe el 2017. Habrá reelección presidencial.

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (domingo 2 de febrero de 2014)

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