Mensaje al poder

Les confieso: trato de no emplear la palabra “democracia” muy a menudo. 

Creo que el constante uso que le han dado, tanto buenos individuos como malos (dictadores, maduros y más), la ha desfigurado. 

Ha dejado de ser una palabra simbólica y se ha convertido en una mera muletilla discursiva. Eso es triste debido a que la democracia tiene dos aspectos positivos muy potentes: articula el cambio del poder y garantiza la libertad de expresión. 

F.A. Hayek entendió la democracia como un método para el cambio pacífico de los gobernantes. Como un medio para la toma de decisiones políticas y no como un fin. Fundamental en la educación ciudadana de las masas y, finalmente, como el mejor de los gobiernos posibles si el poder de la mayoría se encuentra limitado. Un concepto preciso.  

El domingo, el Ecuador utilizó la democracia para enviar un mensaje a quienes controlan el poder. Y uno contundente (que a nadie le queden dudas). Se rebeló contra una manera abusiva de gobernar que, dicho sea de paso, en nuestro país ha perdido aquellos límites precisos. Los ecuatorianos se dieron cuenta y decidieron poner un pare. 

No escucharon la descomunal propaganda estatal-gobiernista. Marcaron la cancha y, apoyados en los candidatos alternativos, expresaron su rechazo a un poder ensimismado, sordo y glotón.

Y lo hicieron frente a un Estado-candidato que utilizó todos sus tentáculos para herir a los candidatos de oposición. Desde agencias públicas y seudointelectuales especializados en “derecha internacional fascista” hasta instituciones públicas en abierta campaña. 

Todo el Estado se unió para ganar más poder. Y, cuando vio que el escenario era adverso, se unió para cuidar el poder ganado. Fue escandaloso. Videos anónimos, investigaciones relámpago, suspensión de publicidad opositora. Algo nunca antes visto en el país. Aun así, lo sorprendente es los ecuatorianos mandaron el mensaje. Sin miedo. Con firmeza.

Los ganadores recibieron un mandato claro. Además, dieron grandes lecciones al poder correísta. ¿Acaso escucharon a Nebot o a Rodas humillar al presidente o a su partido luego de la victoria? ¿Acaso le dijeron que desde ahora no podrán opinar porque no ganaron las elecciones? Nunca. No humillaron al perdedor ni lo condenaron. Mostraron altura frente a la bajeza a la cual fueron sometidos en elecciones. Sin duda alguna, el 23F fue una victoria para el Ecuador. Ganó la verdadera democracia y se dejó muy claro que los ecuatorianos detestamos el poder total.

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (martes 25 de febrero del 2013)

Comentarios

Entradas populares