¿Enfermó el paciente?

Detesto ser pesimista. Soy un optimista. De los que ven oportunidades en cada revés y aspectos positivos en cada crisis. Por eso, a pesar de que nunca he sido defensor de este gobierno, no imaginé que llegaríamos a ciertos extremos. 

Claro, tampoco pensé que tendríamos un modelo de socialismo moderado-pro mercado como el que funciona en Chile, pero si creí que los ingentes ingresos petroleros nos mantendrían a flote. Con los problemas propios de una economía estatizada, pero a flote.  

Ahora compruebo que la economía ecuatoriana está realmente pataleando. Se nota y se ve. Me preocupa, indudablemente, lo que vendrá. Ya no se trata únicamente de un desacuerdo en lo político conceptual (como libertario, no comulgo con el socialismo que practica este gobierno) sino en la verificación diaria de que las cosas no van bien. 

Es preocupante, por ejemplo, que el Ecuador se aleje tanto del comercio mundial. Marginado de las grandes alianzas económicas y aislado de sus propios vecinos. Con cuentas nacionales tan desbalanceadas y sensibles que, con el ingreso de un celular traído del exterior, se ven amenazadas. Las regulaciones excesivas no son un buen síntoma. El 20% de los ingresos de los trabajadores independientes que intentó llevarse el IESS fue un intento desesperado de recaudar dinero (ojo, esa disposición todavía no ha sido revocada legalmente). Algo parece ser que no cuadra. ¿Qué está pasando?

El domingo pasado me enteré que una conocida mantequilla ya no está en las repisas de los supermercados. Y a ella se suman varios productos, mayormente importados, que no están en nuestro país. Eso pasa en Venezuela, Argentina o Cuba pero no debería pasar en Ecuador. Una percha vacía es otro mal síntoma.

Y lo mismo sucede con la industria. Es lamentable que una importante ensambladora de autos ambateña esté en problemas. Parada por las restricciones a importaciones. Esa idea de que todo se tiene que producir en el Ecuador y que no debemos comprar nada a otros países es totalmente errada. Evidencia que la falacia del “cambio de la matriz productiva” es una idea caduca. Los países ya no se cierran, se abren. Se especializan y compiten. ¿O acaso creen que en Suiza todo se lo que se consume internamente es producido por manos y mentes suizas?

Lamentablemente, el paciente parece tener síntomas negativos. Espero que aguante.

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (martes 18 de marzo de 2014)

Imagen tomada de: http://tinyurl.com/qatj9al

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