Catálogo de impuestos criollos

Créame, querido amigo, yo entiendo su preocupación. Cuando nuevos impuestos trae el rio (el rio estatal, el más caudaloso) todos sufren la imposición. No se salva nadie: ni los pobres, ni los ricos; ni los feos, ni los guapos. Y ahora…ni los gordos ni los flacos.

Que se viene el impuesto a la comida chatarra dicen, para que comamos saludable y ni fritadas o hamburguesas se cuelen en nuestro delicado menú.

Adiós a las salchipapas; adiós a las papicarnes. Ahora será puro carpaccio de ternera o risotto de finas setas y algas en crème velouté. Olvídese de las empanadas de la seño, o de los bolones fritos en aceite negro; si no come saludable, pagará impuestos por tragón.

Pero no se asuste, es sólo una raya más al tigre o a la guanta (dirían algunos), porque usted, como muchos ecuatorianos más, paga impuestos por lo que debe y por lo que no debe. Paga impuesto a la renta…para que no se haga el rico fácilmente. Paga impuesto al valor agregado…para que no se haga el sapo comprando y vendiendo cosas o servicios por doquier. 

Paga impuestos ambientales…para que no bote dañando la naturaleza. Paga impuestos por cada botella de plástico…para no bote dañando la naturaleza (otra vez). Paga impuestos a la salida de capitales…para que no saque plata de un país tan seguro como el nuestro.

Paga impuesto por los espectáculos públicos, por las loterías y las rifas, y por las herencias y donaciones que los finaditos le dejaron. ¡Ah! Y si le ocurrió montar una empresa, también paga impuesto a la renta y uno tan raro y único que parece el oliguito del Yasuní: el 15% sobre sus utilidades.

Para el último he dejado mi favorito, el que corrige defectos, arregla borrachos y desaparece fumadores: el Impuesto a los Consumos Especiales. ¡Qué efectivo es este impuesto! ¡Qué fines tan nobles busca! Aquí se paga bastante por los tabacos, los tragos y las cervezas (cobran por litro, si no me cree pregunte), por las bebidas gaseosas, por los perfumes y hasta por los videojuegos. Se paga por los autos (híbridos y ensuciadores), por los focos, por las armas, por la TV pagada, por las cuotas de clubes y más. ¿Qué catálogo más florido, no?

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (martes 9 de septiembre del 2014). Opinión exclusiva del autor. 

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