¿Subirán los números?

Es un hecho innegable que la economía está ligada a la popularidad de un gobernante.

Pueden influir otras cosas, pero sin duda el bolsillo del ciudadano es determinante al momento de evaluar a un político en funciones, especialmente a un presidente.

Así como los baches en las vías o la basura sin recoger de la ciudad merman los números de un alcalde, los del presidente dependen del dinero que tenemos al final del mes. Sucede aquí y en cualquier otro país relativamente democrático.

Esa correlación se ha evidenciado en el gobierno del presidente Correa. Más allá de que varios politólogos lo cataloguen como un político “teflón” sin precedentes (inmune a bajas de popularidad frente a crisis o con gran capacidad de reacción) dos caídas interesantes en las encuestas están ligadas, precisamente, a la situación económica del país. 

La primera sucedió en el 2009, con el coletazo de la crisis mundial del 2008 y la baja del precio del petróleo. La aprobación de la gestión se desplomó del 68% (2007) al 51%. La credibilidad, por su parte, también cayó del 64% (2007) al 46%.

Fuente: CEDATOS
Sin embargo, el precio de barril se recuperó rápidamente, se sintió el dinero en la mesa y los números mejoraron. Desde el 2009 al 2014 se estabilizaron en un 60% (aprobación) y en un 51% (credibilidad), algo verdaderamente espectacular si se toman en cuenta los años de gobierno y la alta volatilidad en las decisiones.

Hoy estamos evidenciando la segunda baja. La desaprobación está cerca de llegar a los niveles del 2009 y la incredulidad en la palabra del presidente incluso supera márgenes anteriores, llegando a un 47% que le cree y un 47% que no le cree. 

Fuente: CEDATOS
¿La causa? Es obvia, la economía. ¿El panorama futuro? Difícil saberlo. Lo más probable (y casi certero) es que el petróleo no se recuperará como en el 2009 y continuaremos como medidas desesperadas como salvaguardas, emisión de bonos nacionales con intereses estratosféricos y más restricciones. ¿Los números? No sabemos si dejen de bajar.

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (domingo 22 de marzo de 2015)  

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