Enero, al alimón

Julio César
A los romanos les debemos esa felicidad inexplicable que sentimos al inicio de un nuevo año. 

Esa que nos llama a pasar a la nueva página cuando termina el treinta y uno de diciembre y empieza el primero de enero.

Es que hasta antes de los romanos los pobres individuos que poblaban ésta tierra no conocían los días, las semanas, los meses y los años como nosotros los conocemos. Fue Julio César luego de su viaje a Egipto el que transformó el calendario que regía hasta ese entonces. 

Luego lo modificaron Marco Antonio, Constantino y muchos más hasta que finalmente el Papa Gregorio lo estableció como calendario mundial en 1582. Hoy casi todos los lugares del mundo usan el calendario 'gregoriano'. 

Jano
Lo interesante es el significado del mes de enero, con el que hoy abrimos el año. 

Es un mes que por su historia juega a doble banda, al alimón, y que mira lo que ya pasó y lo que vendrá. 

Los romanos lo llamaron así por el dios de su mitología romana, Jano. Un dios personificado por un ser con dos caras opuestas y amo de las puertas, de los inicios y de los finales. Una perfecta representación de lo que debería ser enero para nosotros.

Los primeros días de éste mes deberían ser aquellos donde evaluamos lo que aconteció en el año que pasó y lo que nos plantearemos en el nuevo. Donde reconozcamos errores y victorias y las pongamos en perspectiva para seguir avanzando. 

Porque hay que avanzar, le recuerdo. Y la no planificación se paga muy caro. Un individuo sin metas o planes se diferencia poco de un animalito que pulula por la vida sin rumbo o dirección. Nuestra naturaleza nos exige reflexión y urgencia en el propósito. Así que aproveche enero y recuerde a Jano.

©Artículo publicado en el Diario El Heraldo (domingo 3 de enero del 2016)

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